El adivino ciego Tiresias

En la mitología griega, Tiresias fue un adivino ciego de la ciudad de Tebas; fue uno de los dos adivinos más célebres de la mitología griega. El otro fue Calcas.

Hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, Tiresias tuvo dos hijas: Manto y Dafne.

Hay dos historias diferentes sobre la ceguera de Tiresias y sus poderes paranormales

 

 

 

Tiresias era ciego desde joven. Según las versiones, su ceguera fue causada por la diosa Atenea ―que lo castigó por haberla sorprendido mientras se bañaba― o por la diosa Hera ―tras mediar en una disputa sobre el placer que tenía con Zeus―, aunque en ambos casos le fue concedido como compensación el don de ver el futuro.

 

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En la última versión, Tiresias sorprendió a dos serpientes apareándose, las separó y entonces Hera lo convirtió en mujer.

Siete años más tarde, Tiresias volvió a ver a las serpientes en circunstancias similares, y entonces Hera le hizo recobrar su sexo.

Esta experiencia única hizo que Zeus y Hera recurrieran a él como árbitro en una discusión sobre quién experimentaba más placer sexual.

Cuando Tiresias afirmó que el hombre experimenta una décima parte del placer que la mujer, Hera, indignada, lo castigó dejándolo ciego. Zeus, sin embargo, le otorgó el don de la profecía y una larga vida.

El significado esencial de la figura de Tiresias reside en su papel de mediador: gracias a sus dotes proféticas, media entre los dioses y los hombres; por su condición andrógina, lo hace entre hombres y mujeres; y por la excepcional duración de su vida, entre los vivos y los muertos.

 

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Literatura posterior al periodo clásico

La figura de Tiresias ha sido muy querida por escritores y poetas. Tiresias representa muchas cosas: el adivino más grande de los mitos clásicos; la figura maldecida por los dioses; el arquetipo del travestismo, hombre- mujer; su personaje ha sido muy útil para desarrollar ideas de muchos creadores.

En el clímax de la obra de Luciano de Samosata Menipo o La nigromancia, a Tiresias, en el Hades, se le hace esta pregunta: «¿cuál es la mejor manera de vivir?»; y su respuesta es desconcertantemente moderna: «la vida de un individuo corriente: olvidarse de los filósofos y de su metafísica». Es un consejo pragmático y moderado, el consejo que mejor representa el mensaje moral de la corta historia.

En la Divina Comedia (Infierno, Canto XX), Dante sitúa a Tiresias en el cuarto foso del octavo círculo del Infierno, el círculo destinado a los personajes fraudulentos (el cuarto foso es para los adivinos y hechiceros).

Tiresias es condenado a caminar toda la eternidad con la cabeza vuelta atrás: mientras vivió siempre se esforzó en mirar al futuro, en el Infierno, debe mirar solamente atrás. Manto, su única hija, también debe recibir su mismo castigo.

Más recientemente, Tiresias fue el título de un poema de Lord Tennyson publicado en 1885 en el poemario Tiresias and other poems («Tiresias» y otros poemas).

En el drama surrealista de Guillaume Apollinaire Las tetas de Tiresias (Les Mamelles de Tirésias, 1917), Teresa, una joven feminista casada que se niega a tener hijos, se convierte en un «señor mujer» después de liberarse de sus pechos y adoptar el nombre de Tiresias; su marido, en cambio, se ocupará de traer miles de hijos al mundo para repoblar la ciudad de Zanzíbar.

Teresa reaparece al final de la obra bajo los rasgos de una cartomántica, paródico vestigio del papel profético de Tiresias.

La figura del adivino tebano también desempeña un papel importante en la obra del poeta inglés T.S. Eliot La tierra baldía (1922), en la que, mediante su función de adivino, puede aparecer como una figura simbólica del creador.

Leopoldo Marechal, famoso escritor argentino, incluye a un personaje llamado Tiresias en su ensayo “La Autopsia de Creso” publicado en su libro: Cuaderno de Navegación (de 1966).

El ensayo describe, y explica de manera brillante, el ascenso social, político y hasta espiritual de la concepción economicista de la vida, que a través de la “burguesía” (representada en Creso) logra imponer su poder en la sociedad, luego de desplazar a los otros “actores” que detentaron “el poder” en primera instancia: Ayax (el militar y grante de la justicia) y Tiresias (el sacerdote, o el hombre espiritual).

Frank Herbert, el conocido autor de novelas de ciencia ficción, también utiliza las características míticas de Tiresias en la segunda novela de su ciclo Dune: El mesías de Dune (Dune Messiah, 1969).

El protagonista, Paul Atreides, pierde la vista pero tiene poderes proféticos que provienen de penetrar en la parte masculina y femenina de la psique.

En la novela de Lawrence Durrell Balthazar (1958), la segunda parte de la tetralogía El cuarteto de Alejandría, varios de los personajes de la novela tienen momentos proféticos, sobre todo Melissa, Scobie y Balthazar.

Scobie viste trajes cruzados, sugiriendo el motivo andrógino de Tiresias. La novela también tiene una corta canción rimada: Old Tiresias / No-one half so breezy as, / Half so free and easy as / Old Tiresias.

La poeta Carol Ann Duffy escribió un poema titulado De la señora Tiresias en su colección La esposa del mundo (The World’s Wife, 1999).

Tiresias también aparece en la novela Middlesex (ganadora del Premio Pulitzer de 2002) de Jeffrey Eugenides. Cal, el protagonista, se refiere y se compara a los adivinos, e incluso participa en una representación de Antigona.

En la reciente novela de Haruki Murakami Kafka en la orilla (2002), hay un personaje llamado Oshima que es un adivino andrógino, como Tiresias.

Se han dedicado a Tiresias muchos poemas, siendo los más recientes Tirésias (un texto de Marcel Jouhandeau, en Ecrits secrets, III) y el que da título a la recopilación de Yánnis Rítsos Tirésias et autres poèmes choraux (Tiresias y otros poemas corales).

Más recientemente, el autor Valerio Massimo Manfredi cuenta una historia que relaciona la Grecia moderna con la profecía de Tiresias en la Nekya (Odisea, XI).

2018-12-18T01:18:45+00:00

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